Béisbol

Los no-hitter se podrian extinguir en Grandes Ligas

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Cuando el zurdo de los Atléticos de Oakland Sean Manaea completó un partido sin hits ante los Medias Rojas de Boston el sábado en la noche, es posible que ustedes hayan pensado, “¡Ya era hora!” Este ha sido el mes de abril de los intentos de los juegos sin hits, como afirmó Buster Olney en este fin de semana:

La noche antes de la joya de Manaea, Tyson Ross llevó un partido sin hits hasta la octava entrada. El día después, Johnny Cueto mantuvo uno hasta la sexta. Todo hace sentido: Los ponches han aumentado, los hits han bajado, y cuando no hay hits tienden a haber más juegos sin hits. El de Manaea fue el trigésimo primer juego completo sin hits que se logra en esta década, que ya es más que cualquier otra década desde la década de los años 60.

Así que, sí, este es un momento extraño para decirles que los partidos sin hits podrían estar a punto de ser realmente raros. El que logró Manaea ciertamente no va a ser el último que veamos, incluso probablemente este año o tal vez incluso en este mes. Pero, al igual que con las 300 victorias de por vida, las temporadas de 20 victorias, los abridores con 200 entradas y en general los juegos completos, el futuro no luce amigable para los juegos sin hits.

Factor 1: Se necesitan más lanzamientos para lograr un juego sin hita que nunca antes. En esta temporada, los bateadores están haciendo que los lanzadores hagan un promedio record de 3.93 pitcheos por apariciones en el plato, un aumento respecto a los 3.89 del año pasado, 3.83 en 2015 y 3.74 a principios de los 2000. Los outs necesitan más pitcheos que los hits, y los ponches necesitan más pitcheos que otros outs, y los ponches son un porcentaje mayor de outs que nunca antes. De hecho, los boletos (que son los que más lanzamientos necesitan) son mucho más comunes que en cualquier otra temporada desde el 2000.

Si echamos una mirada a todos los juegos en los que un equipo lanza nueve entradas y no permite hits o solo permite uno, el número de lanzamientos que se necesita para lograr los 27 outs ha ido en constante aumento. En la década de los 90, la media de lanzamientos que se necesitaba en estos partidos era de 114. En los 2000, fue 115, en la primera mitad de esta década fue 117, y en 2016-2017 fue 120. Este año, la media ronda los 125 lanzamientos. La mayoría de estos son de un solo hit, así que elimine tres o cuatro lanzamientos de estos promedios para reflejar un bateador menos, pero el aumento es real.

Por supuesto, solo significa alrededor de media docena de lanzamientos adicionales, lo que no es gran cosa, excepto que…

Factor 2: Las ocasiones en las que hay salidas de 120 pitcheos se han convertido en algo realmente raro. Todos sabemos que los equipos están más conscientes y sensibles a los conteos de pitcheos, y que en promedio los lanzadores están siendo sacados de los partidos más temprano que nunca. Pero no se trata solo del promedio: En los extremos, en las mejores aperturas, los equipos están menos dispuestos a dejar que un lanzador trabaje demasiado. En la pasada temporada, el 95 por ciento de los abridores fueron sacados al alcanzar los 110 lanzamientos o menos. Hace apenas siete años, el 95 por ciento de los abridores fueron sacaron con 117 lanzamientos, y en el 2000 ese número era 124 – muchos lanzamientos para completar el típico partido sin hits. Si en promedio, se necesitan alrededor de 120 lanzamientos para completar un juego sin hits en estos días, entonces a menos lanzadores se les va a permitir llegar tan lejos:

Por supuesto, los managers siempre han tenido correas más largas con sus lanzadores cuando la historia está en juego, así que esto no debe ser un problema. Lo que es un problema es…

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Factor 3: Los managers ya no están extendiendo esas correas cuando la historia está en juego. El año pasado, cinco lanzadores fueron sacados del partido cuando llevaban juegos sin hits en la quinta entrada o más tarde. (Sean Manaea fue uno de ellos – llevaba 98 lanzamientos en cinco entradas en blanco el 15 de abril.) Tanto en 2015 como en 2016 hubo seis lanzadores que fueron sacados de partidos sin hits, y cinco en el 2014. Tales aperturas — sin hits, sin juego completo – han sido tres veces más comunes desde 2014 que en los 25 años anteriores. Y ya han ocurrido tres de esas instancias en este año.

Esto es algo nuevo. Desde 2010, cuatro de los seis mayores conteos de pitcheos han sido en partidos sin hits, y los otros dos fueron juegos sin hits rotos con dos outs en la novena entrada. Ningún otro lanzador en este periodo ha hecho más de 133 pitcheos en una apertura “normal”, pero los managers han dejado que sus lanzadores lleguen a los 149, 148, 137 y 134 pitcheos cuando un juego sin hits está en la lúnea. Esa es la cantidad que frecuentemente se necesita. Parece una tontería decir “¿Te imaginas a un manager permitiendo que un lanzador llegue a los 140 pitcheos para perseguir un juego sin hits hoy?” Después de todo, sí, eso ocurrió hace apenas cinco años. Pero ¿pueden imaginárselo? Yo no puedo. ¿Pueden imaginárselo hoy?

Es útil considerar lo que sucedió cuando Corey Kluber estaba lanzando el 13 de mayo de 2015. Kluber completó la octava entrada habiendo hecho 113 pitcheos y con 18 ponches. Nadie ha logrado 21 ponches en un partido de nueve entradas, y Kluber lo pudo haber logrado si hubiese retirado por esa vía a los rivales en la novena. De seguro eso lo habría colocado alrededor de los 130 lanzamientos, pero habría logrado algo que nadie ha podido hacer, o quizás habría empatado una marca — 20 K’s – que solo cuatro lanzadores han hecho en toda la historia.

Pero su manager, Terry Francona, lo sacó. Los lanzadores no tienen una correa larga para buscar los 21 ponches. Esa no es la cultura. Ellos siempre han recibido una correa larga para buscar un juego sin hits, pero Kluber ya había permitido un imparable, así que Francona lo sacó.

Nos estamos acercando a una cultura de cero correas largas para los juegos sin hits. No estamos totalmente en esa era todavía – a Tyson Ross se le permitió hacer 127 pitcheos el viernes, 11 más que la siguiente mayor cantidad en una apertura este año – pero el intento de conseguir un juego sin hit está perdiendo su poder. Rich Hill fue sacado de un intento de juego perfecto el año pasado, la primera vez que algo como eso ha ocurrido. Entre la juventud y las lesiones recientes, casi todos los lanzadores tienen razones para que su manager lo proteja mucho en estos días.

La conclusión es que antes se necesitaban 115 lanzamientos para conseguir un típico juego sin hits; ahora se necesitan 120, y ese número va en aumento. Antes a los lanzadores se les permitía con cierta regularidad llegar a los 120 pitcheos; ahora casi nunca pasan de los 110, y ese número va en declive. Por ahora, la matemática apeeeeeeeeeenas se sostiene, y todavía vemos con regularidad juegos sin hits, como el esfuerzo de 108 pitcheos de Manaea. Pero los números “en aumento” y “en declive” son las cláusulas claves aquí. Cuando los juegos sin hits comiencen a desaparecer, podrían hacerlo rápidamente, especialmente porque la voluntad de dejar que los lanzadores hagan pitcheos adicionales en aras de lograr la hazaña podría convertirse más en una excepción y no en una regla.

Definitivamente vamos a ver más partidos sin hits. Es posible que podamos ver alguno en los siguientes días. Disfrútenlo. Disfrútenlos todos. Porque en cinco o 10 años, es posible que veamos muchos juegos sin hits combinados, pero si un lanzador quiere tirar uno por si solo, no será suficientes no permitir un hit. Posiblemente tendría que ser casi perfecto. Y esos si que son realmente raros.

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